miércoles, 13 de noviembre de 2013

Carita de tonta

Te veo formando constelaciones en el aire a cada explicación. Y no es que no te entienda, es que hay veces que viajo con tus modos y no estoy. Perros, que me muerden por dentro y se me eriza la piel. Llámame loca, se me meten más adentro que muchas de tus palabras...

sábado, 9 de noviembre de 2013

Retroespectativas.

Dice mucho del espejo, su nombre.
R e t r o v i s o r.
Es verlo y comienza el desentierro del instante en que tú hacías turismo en mis mejillas y yo habría mis fronteras solo, solo, para ti...

viernes, 8 de noviembre de 2013

Bilis por tu ausencia.

Que vete tú a saber que gano yo con este luto, con esta castidad que me auto impongo como si así, tal vez, regreses.
Sabiendo a ciencia cierta que no es lo que me conviene.
Que regreses significa únicamente que va a ser como antes.

Quizá, mientras te espero también sin esperarte, sin intentar sustituirte pero ocupando tu lugar conmigo misma, consiga no quedarme para siempre, mirando de reojo a ver si vienes y se te abre el pectoral, y te rueda el corazón hasta mis pies.

Prometo no desprometérmelo todo por una prometedora mirada. Prometo no apuñalarme por la espalda a la próxima sonrisa camarada, que en otras ocasiones ya me dejó en bragas. Y no solo en sentido literal.

Y en este sinsentido de dudas y promesas y esperas sin esperas, ya ves, que también creí que se había terminado el escribirte. Más cuando esto suma otro párrafo a las cosas que me quedan por decir, sin que me consuele el hecho de que siga siendo mayor el saldo de la cuenta de las palabras que dije de más.
Sabes más de lo que callo y sabes callar mejor que yo.

viernes, 14 de junio de 2013

[Es]calarte

No recordaba lo que era una pizarra cuando tus dedos empezaron a dibujar vectores que apuntaban a mi interior. Flechas de distintas longitudes que alcanzaban cada vez más profundidad.  Luego sumas, escalares, y yo divagando la forma de escalar por tu espalda y sumarme a tu vida, sin asomarme simplemente...

martes, 1 de enero de 2013

...será?

Para no olvidar.
Razón por la cual el destino siempre mueve ficha, nos suspende o maravilla con algo inesperado.
Nos da cuerda.
Nos hace vivir.
Para no olvidar esa sensación, la de estar vivo.
Nos enseña el sol. Lo esconde, le da más luz.
Nos muestra nuestra fuerza, las capacidades propias de cada uno, nos hace confiar.
Nos inyecta vida, pega sonrisas en nuestra boca, resucita el alma.
Y cierra el puño. Sin dejar que el cuerpo se acostumbre a tan extraordinaria sensación.
E iluminar, en otra ocasión, nuestra sombra con la mágia del que será... será... será...